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  • Rodrigo Coaching

De gerente a coach

Actualizado: 24 de oct de 2019

Descubre por qué el rol de coach se está convirtiendo en la nueva gran tendencia en el liderazgo dentro de las empresas de todo el mundo. ¿Estás preparado para este cambio o te quedarás al margen?

En muchas empresas de distintos ramos industriales de la actualidad prevalece la figura del gerente como capataz de los empleados, el cual tiene la función principal de apegarse a unos principios rígidos del aprovechamiento de la fuerza del trabajador para obtener el ansiado aumento de la productividad. Como muchos recordarán de sus clases de la historia de la administración, este modelo gerencial floreció en la visión de Frederick Taylor durante la explosión de la revolución industrial de principios del siglo XX con su venerada administración científica o taylorismo.


En esta visión, el gerente está en la empresa no solo para vigilar que el empleado cumpla con los tiempos y movimientos más precisos para que se logre aumentar la productividad individual, sino también para premiar o castigar a los trabajadores según sus niveles de rendimiento. Muchas empresas parece que olvidan que si bien ese modelo fue el estándar durante buena parte del siglo XX, solo es útil en el caso de trabajadores manuales en los que la productividad depende del esfuerzo físico de cada trabajador (obrero, propiamente). Sin embargo la forma en que se sigue trasladando esta visión anacrónica del mecanismo de regulación del trabajo hacia el rol del gerente es tratar de descomponer en tareas mecánicas, repetitivas y medidas, el trabajo de las empresas de hoy aún cuando no sean esfuerzos manuales. Para muchos gerentes de hoy, la productividad hoy se mide por ejemplo en el número de llamadas realizadas en un día, el número de clientes atendidos, la cantidad de correos contestados o situaciones por el estilo.



Aunado a que la gran mayoría de las empresas de la actualidad no pertenecen a la industria de la transformación y a que los empleos no dependen del esfuerzo físico, el entorno en el que se desenvuelve cualquier empresa es cada vez más complejo y cambiante. Esto ha traído consigo una transformación en la forma en la que cada tarea debe realizarse. Ya no es posible esquematizar con precisión las actividades que un mismo trabajador debe desempeñar como parte de la descripción de su puesto y esto conlleva a que se requieran nuevas habilidades que dependen en mucha mayor medida de su creatividad, que de su conocimiento o incluso su esfuerzo físico o mental.


Naturalmente, este cambio también afecta al mecanismo de regulación de esa actividad y específicamente el rol de gerente adquiere de igual forma una nueva dimensión. Si antes se contrataba a los gerentes gracias al nivel de autoridad que podrían ejercer sobre sus subordinados para que cumplieran con su trabajo, en la actualidad el talento principal que se demanda de los gerentes es la habilidad de fomentar y desarrollar el talento de sus equipos. Antes se buscaba en un gerente a un empleado muy calificado en el área que tendría a su cargo y hoy esa competencia de maestría ha pasado a un segundo nivel de importancia. Ya no es necesario que el gerente domine el área en la que está ni que sea el más calificado de todos los miembros del equipo, sino que se busca que este nuevo gerente sea un promotor del talento individual y un alineador del trabajo en equipo. Este nuevo rol está incluso cambiando su nombre de gerente a coach.


La empresa de hoy requiere un tipo de liderazgo consciente que impulse a cada miembro del equipo a conseguir propósitos individuales y profesionales de mayor trascendencia.

El término coach con el que se designa a este nuevo rol de la empresa no debe confundirse con el coach deportivo que se dedica a entrenar y desarrollar talentos en el equipo, sino que se refiere a una actividad profesional que consiste en lograr que cada persona logre activar su conciencia individual a partir de los cuestionamientos sobre las creencias, valores e ideas que las personas se van forjando sobre su vida y que en ocasiones limitan su progreso.


Más allá de conocimientos técnicos sobre su departamento, este coach-gerente necesita desarrollar una nueva serie de competencias interpersonales para el liderazgo:

  • Escucha efectiva

  • Capacidad de dar y recibir retroalimentación

  • Manejo de inteligencia emocional

  • Apertura para integrar distintos talentos y perfiles

  • Desarrollo de habilidades inter e intrapersonales

  • Establecimiento de acuerdos con un sentido de equipo

Este nuevo enfoque requiere del acompañamiento de un programa de coaching ejecutivo que permita que estos nuevos gerentes sean quienes lleven a la empresa de hoy a su transformación de fondo y que le permitan alinear los objetivos de la obtención de ganancias, a una meta de mayor trascendencia y con responsabilidad global.





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